“El consumidor disminuye su participación en el mercado y el empresario no invierte en su unidad económica, pero ello no es consecuencia del incremento de la tasa de interés, sino de la desconfianza que, tanto el consumidor como el empresario, tienen de la situación económica del país, principalmente por el incremento del crimen organizado y por la incertidumbre del industrial hacia el gobierno”.
